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Actualmente nos encontramos en la implementación de dos posgrados, ambos con acreditación de la USAC: el de Políticas Educativas para el Nivel Medio, por la EFPEM, y el de Formadores de Formadores para el Nivel Medio, por el CUNORI. Si bien ambas instituciones académicas comparten similitudes, también tienen sus particularidades; lo que vale resaltar es el compromiso de las dos para desarrollar de mejor manera los procesos educativos.

Así mismo, es importante mencionar que cada Posgrado busca la transformación personal y profesional de cada uno de los participantes. De allí que las fases presenciales y virtuales requieren de una rigurosa planificación y un acompañamiento de parte de expertos que conocen la materia, pero aún más importante, que disfrutan su trabajo.

Es importante tomar en cuenta que para que los procesos educativos, no importando la modalidad (aunque a distancia se debe analizar más detenidamente), sean existosos, deben asegurar tres grandes condiciones: los participantes, el acompañamiento y las herramientas.

Ahora bien, el presente artículo se centra en “los participantes” y los desafíos que actualmente viven en ambos Posgrados:

• Ser trabajadores-estudiantes

• La organización del tiempo para cumplir con las tareas

• Competencias tecnológicas limitadas

• Poca conectividad (algunos viven en zonas rurales)

Estos desafíos se han venido atendiendo con un proceso de acompañamiento fuerte. Por ejemplo, como norma no se puede tardar más de 24 horas para responder a las preguntas o comentarios de los participantes. Esto ayuda a que no se sientan “solos” en las fases virtuales. Este acompañamiento busca “ponerse en los zapatos del otro” para entender lo que están viviendo y así dar las soluciones más adecuadas según el caso.

Aunque más complejo, la conectividad y las competencias limitadas se han venido atendido por medio de video tutoriales y la generación de documentos en PDF, para que puedan leer los textos en cualquier lugar, sin necesidad de estar conectados al internet.

Estas son algunas acciones que todos los que desarrollan procesos de educación a distancia, utilizando plataformas virtuales, pueden poner en práctica para que los porcentajes de deserción se minimicen.

“La calidad de los procesos educativos, no importando la modalidad, dependen del compromiso de los participantes y el equipo facilitador y coordinador”